Cada día es una oportunidad

Un día hacemos vida normal y, de repente, de un día para otro, estamos todos en casa confinados, el miedo crece, la economía se desploma y, sin previo aviso, la vida te cambia. Y esto te puede pasar con cualquier cosa, en cualquier momento: un accidente, una catástrofe natural, una enfermedad, etc.

Lo que nos pasa en la vida muchas veces es impredecible, no se puede planificar ni controlar. Cada día tenemos una oportunidad para vivirlo según creamos mejor, para disfrutarlo, para aprovecharlo. Dios nos dio ese regalo, cada día es un regalo que nos da y, aunque no sepamos lo que traiga el día de mañana, tenemos que aprovechar el hoy. Es inútil e infructuoso preocuparse por lo que va a pasar mañana, ya que no lo podemos saber.

«No estéis, pues, preocupados por el día de mañana, porque mañana ya habrá tiempo de preocuparse. A cada día le basta con sus propios problemas.» Mateo 6:34 (DHHE)

«Y de todos modos, por mucho que uno se preocupe, ¿cómo podrá prolongar su vida ni siquiera una hora?» Mateo 6:27 (DHHE)

Dios solo quiere lo mejor para nosotros y, si confiamos en Él, no tenemos nada que temer. Todo está bajo su control y, aunque no lo entendamos, Él siempre tiene un propósito para cada uno. Te reto a que averigües cuál tiene para ti, para tu vida, para hoy.

Keila Vila

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