Salvación milagrosa

El 15 de abril casi todo el mundo asistió en directo al incendio de la catedral de Notre Dame en París. Las llamas se propagaron con gran voracidad y la aguja de la catedral se derrumbó en la primera hora del incendio. A pesar de la rápida intervención de los bomberos se tardaron unas 15 horas en sofocar el incendio. Lo más sorprendente de este incidente ha sido que en el techo de la catedral había tres colmenas con unas 180.000 abejas que se salvaron milagrosamente. Las colmenas estaban hechas de madera y la cera se derrite a los 63 grados, sin embargo, quedaron intactas.

Esta noticia nos recuerda la protección de Dios sobre aquellos que confían en Él. Como dice la Biblia “Cuando vengan tiempos difíciles, tú me darás protección: me esconderás en tu templo, que es el lugar más seguro.” (Salmo 27:5 TLA). Igual que esas abejas de Notre Dame, nosotros somos frágiles y no podemos hacer nada para salvarnos. Pero, gracias a lo que Jesús hizo por nosotros, podemos salir victoriosos. Pues “Él fue herido por nuestras rebeliones, fue golpeado por nuestras maldades; él sufrió en nuestro lugar, y gracias a sus heridas recibimos la paz y fuimos sanados.” (Isaías 53:5)

María Alonso

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