Los dos señores

Acabamos de cumplir un año de la primera declaración del Estado de Alarma provocada por el Coronavirus, y uno podría esperar que el panorama político español estuviese centrado en buscar las mejores alternativas para reducir el sufrimiento de millones de personas. Sin embargo, los convulsos movimientos políticos ocurridos, entre otros, con el intento frustrado de moción de censura en la Región de Murcia, el adelanto electoral en la Comunidad de Madrid y los numerosos abandonos del Grupo Ciudadanos, por parte de políticos que no han renunciado a sus actas por las que seguirán cobrando, son un fiel reflejo de la subordinación de los intereses de sus electores a los suyos propios.

En relación a la triste realidad del habitual triunfo de la ambición personal, egoísmo o corrupción, frente a la honestidad y compromiso con la ciudadanía, me vienen a la memoria las palabras de Jesús que encontramos en Lucas 16:13-15:Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. Y oían también todas estas cosas los fariseos, que eran avaros, y se burlaban de él. Entonces les dijo: Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación”.

Seguir y servir a Jesús, es incompatible con la avaricia de poseer muchas riquezas por el solo placer de atesorarlas sin compartirlas con nadie.

Por Fernando González

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