LA OTRA PANDEMIA

Hace unos días una imagen daba la vuelta al mundo, Margaret, de 90 años, recibía en Reino Unido la primera vacuna de Pfizer contra el COVID-19. Todos coincidimos que es una imagen para la esperanza, y muchos han denominado esto como el principio del fin. En España también hemos tenido nuestra imagen icónica de la primera vacuna, Araceli de 96 años, en una residencia de Guadalajara, después de presignarse recibía la tan ansiada vacuna. Después de ver estas imágenes todos empezamos a ver un resquicio de luz a final del oscuro túnel que estamos pasando.


Es como si un soplo de esperanza viniese a nuestras vidas. Y aunque sabemos que el camino será largo, vemos la deseada salida.


Doy gracias a Dios por las capacidades que ha puesto en los científicos e investigadores que en tiempo récord han realizado esta proeza. Pero me gustaría también hablarte de otra pandemia, que por desgracia es peor que esta, lo que ocurre es que nos hemos acostumbrado a convivir con ella, es la pandemia de la muerte espiritual, supone la triste realidad de vivir sin esperanza, alejados de Dios, sin poder sentir la paz que Dios da, mirar a la muerte solo con dolor e incertidumbre, es decir, vivir sin Dios.


Pero, también hay una buena noticia, hay un remedio, y tiene un nombre propio: Jesús. Él, como Hijo de Dios, es el único que puede darnos la posibilidad de reencontrarnos con Dios, la biblia dice: «Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre» (1 Tim 2.5). La única «vacuna» posible para dejar de vivir en la desesperanza es poner nuestra fe en Jesús y de esta forma reconciliarnos con Dios y comenzar a vivir una vida de esperanza.


¿A qué esperas?


Abel Vila