Dios y los dioses

Todos necesitamos algo en qué creer. Estamos en este mundo buscando algo” que nos hace falta. Somo seres que arrastramos un “vacío” que no queremos llamar así, pero que notamos sobre todo cuando las cosas no van como queremos, cuando una tristeza y un revés tan grande como esta pandemia nos recuerda lo frágiles que somos.


Las reacciones a la muerte de Diego Armando Maradona —“dios” para muchos— nos ofrece una gran lección vital: ni siquiera nuestros grandes iconos, por muy endiosados que los tengamos, pueden escapar a la finitud de su existencia. Y a la tristeza de la situación que nos apremia, muchos han sumado la pérdida de alguien que pretendía llenar ese “vacío” que no queremos reconocer, que algunos dicen que tiene el tamaño de Dios (con mayúsculas).


El Dios que no muere, el que se revela en la Biblia nos ofrece esperanza y consuelo en estos días de desesperanza y pérdida. Él es el único que puede llenar la medida de ese vacío que pretendemos ignorar y que ningún ser humano puede llenar nunca. Los dioses que hemos construido sólo nos dejan una larga sombra de pena cuando desaparecen.


Ahora que se acercan las fechas que nos recuerdan que Dios vino al mundo en la persona de Jesús, ojalá puedas asomarte a la Biblia para conocer mejor al único y verdadero Dios, al que desea ocupar el vacío de nuestras vidas e iluminar nuestra existencia con la única luz que puede cambiar nuestra visión de las cosas: la luz del Evangelio.

Por Pedro Crenes