La Hormiga y el Verano

Llega Junio, llega el verano. Se acaban las clases. Empiezan las vacaciones.

Regresan los días de playa. Una escapada al río, una ruta en la montaña. Viene el buen tiempo, vienen los días de calma.

Para muchos, las ansiadas vacaciones; para otros, tener que trabajar. Pero aunque haya que trabajar, por las calles se percibe otro tono: más alegría, más felicidad.

Es un tiempo que sirve para desconectar y para hacer aquello que durante el resto del año resulta más complejo. Un fin de semana en el pueblo. Una semanita de turisteo. Tomar algo con los amigos. Dar un paseo hasta tarde. Despertarse tarde.

Pero, ¡atentos! No debemos descuidarnos. Es en verano, además de en Navidades, la época en la que más se gasta y menos atendemos a nuestros bolsillos, a nuestra economía.

En Proverbios 6:6-8 se nos da una clave a la cuál haríamos bien en hacer caso:

¡Anda, perezoso, fíjate en la hormiga! ¡Fíjate en lo que hace, y adquiere sabiduría! No tiene quien la mande, ni quien la vigile ni gobierne; con todo, en el verano almacena provisiones y durante la cosecha recoge alimentos.

Sabio consejo, no descuidarnos en verano que es cuando más pereza nos da y menos nos preocupamos por nuestros ahorros.

¡Buen verano!

Efraín Rajoy

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